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Guía · 3 min de lectura

Carta digital con QR: de solo mirar a pedir y pagar desde la mesa

Los tres tipos de carta digital con QR, qué tiene que llevar por ley, qué conviene que haga y cuándo merece la pena que el cliente pida y pague desde la mesa.

Por Naisa ·

La carta con QR llegó a casi todos los bares de golpe, en 2020, y muchas se quedaron como estaban: un PDF que hay que ampliar con dos dedos. Hoy una carta digital puede hacer bastante más, desde mostrarse bien en el móvil hasta dejar que el cliente pida y pague sin esperar.

Esta guía explica los tipos que hay, lo que tienen que llevar y cómo decidir cuál te conviene.

Los tres tipos de carta digital

1. El PDF detrás de un QR

Es la carta de papel escaneada. Es barata y rápida de poner, pero en el móvil se lee mal, pesa mucho con datos lentos y cambiar un precio obliga a rehacer el archivo. Sirve para salir del paso, no para vender más.

2. La carta web

Una página pensada para el móvil: secciones, fotos, precios, alérgenos y varios idiomas. Se actualiza desde un panel, al momento, y puedes marcar un plato como agotado. El cliente la mira y pide al camarero como siempre.

3. La carta con pedidos y pago

La carta web, con un botón de pedir. El pedido llega a cocina o a barra con el número de mesa, y el cliente puede pedir otra ronda o pagar desde el móvil cuando quiera. El camarero deja de tomar nota y se dedica a servir y a atender.

Lo que tiene que llevar, sí o sí

  • Alérgenos. La normativa europea obliga a informar de los 14 alérgenos en los alimentos que se sirven sin envasar. En una carta digital lo cómodo es que cada plato los muestre con un icono y que se puedan filtrar.
  • Precios finales, con los impuestos incluidos.
  • Una alternativa para quien no quiera usar el móvil. Una carta en papel o el camarero, a mano. Hay clientes que no tienen batería, que no se apañan con el QR o que simplemente prefieren pedir a una persona.

Lo que conviene que haga

  • Abrirse en el navegador, sin descargar ninguna app ni registrarse. Cada paso de más es un cliente que se rinde.
  • Cargar rápido, también con la cobertura floja de una terraza.
  • Estar en el idioma del cliente. Si recibes turistas, una carta en su idioma vende más y evita malentendidos.
  • Saber de qué mesa viene el pedido. Un QR distinto por mesa, o una etiqueta NFC que se toca con el móvil.
  • Sugerir sin agobiar: la bebida que acompaña, el postre o el plato del día.
  • Cambiarse en un minuto, desde el móvil del encargado, sin llamar a nadie.

Pedir y pagar desde la mesa: ventajas y precauciones

Cuando el cliente pide desde la mesa:

  • Se acaban las esperas para pedir la carta, para pedir y para pagar.
  • La mesa rota antes, porque el tiempo muerto entre plato y plato se reduce.
  • El equipo llega a todo en hora punta.
  • Cocina recibe la comanda escrita, sin errores de letra ni de oído.

Pero hay que hacerlo bien:

  • Que el ticket salga de un sistema adaptado. Si el cliente paga desde el móvil, ese cobro necesita su ticket, y el programa que lo emite tiene que cumplir VERI*FACTU.
  • Que el equipo siga presente. La carta no sustituye al camarero: le quita la parte repetitiva para que tenga tiempo de atender.
  • Que no pida datos de más. Para pedir una caña no hace falta registrarse. Si guardas datos del cliente, tiene que saber para qué.

Cómo elegir

  • Si solo quieres que la carta se lea bien y cambiarla fácil, te basta una carta web.
  • Si tienes terraza o mucho volumen en hora punta, una carta con pedidos te ahorra viajes y esperas.
  • Si además quieres que el cliente pague cuando quiera y que el equipo vea toda la sala en una pantalla, necesitas una herramienta conectada con tu forma de trabajar: mesas, cocina, barra y caja.

En La Familia Gastro-Bar estamos probando la tercera: el cliente escanea la mesa, pide y paga desde el móvil, y el equipo ve la terraza en un plano con cada pedido en directo. Si te interesa algo así para tu local, mira lo que hacemos para bares y restaurantes.

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