Las aplicaciones de reparto han traído a muchos restaurantes pedidos que antes no tenían. También se quedan con una parte de cada uno. Cuando el negocio crece, la pregunta llega sola: ¿no podría el cliente pedirme directamente a mí?
Esta guía te ayuda a responderla con números, sin idealizar ninguna de las dos opciones. Al final tienes una calculadora para poner los tuyos.
Qué te cobran las plataformas y qué te dan
Las plataformas de pedidos cobran, sobre todo, una comisión por cada pedido, un porcentaje del importe. Cuánto depende del plan que tengas, de si reparten sus repartidores o los tuyos y de las promociones en las que participes. La cifra exacta está en tu contrato y en la factura que te mandan cada mes: es la que tienes que usar.
A cambio te dan cosas que valen dinero:
- Visibilidad. Gente que no te conocía te encuentra buscando «pizza» o «sushi» en la app.
- Reparto. Si no tienes repartidores, ellos los ponen.
- El cobro y la atención. Cobran, gestionan las incidencias y mandan los avisos al cliente.
Por eso la pregunta no es «plataforma sí o no», sino qué pedidos tiene sentido que pasen por la plataforma y cuáles podrían venir directos.
El cliente que ya te conoce no necesita la plataforma
Piensa en tus pedidos de una semana. Una parte viene de gente nueva que te ha descubierto en la app. Otra, de clientes que repiten: el vecino que pide cada viernes, la oficina de enfrente, el que ya ha comido en tu terraza.
Ese segundo grupo ya te conoce. Si tuviera una forma cómoda de pedirte directamente, muchos lo harían. Y cada uno de esos pedidos es una comisión que te ahorras.
Lo que necesita una web de pedidos propia
Una web de pedidos propia funciona si es igual de cómoda que la app. Si cuesta más pedir, el cliente vuelve a la plataforma. Esto es lo mínimo:
- Carta clara en el móvil, con fotos, precios y variantes (tamaño, punto, extras).
- Alérgenos a la vista. La información sobre alérgenos tiene que estar disponible antes de que el cliente compre, también en la venta a distancia.
- Franjas horarias para recoger o recibir, que se cierren solas cuando la cocina no da más.
- Pago online con tarjeta, y si quieres, también al recoger.
- Aviso del estado del pedido: recibido, en preparación, listo.
- Que el pedido llegue a cocina sin teclearlo otra vez: en una pantalla, en una impresora o en el TPV.
- Un panel para el encargado donde marcar un plato agotado o cambiar un precio al momento.
- Varios idiomas, si tienes cliente de fuera.
Lo más fácil para empezar son los pedidos para recoger: no necesitas repartidores y el cliente se ahorra la espera. El reparto propio llega después, si compensa.
Lo que cuesta tener la tuya
Una web propia no cobra comisión por pedido, pero no es gratis. Hay que contar:
- Hacerla o contratarla: un pago inicial o una cuota, según cómo la montes.
- El cobro con tarjeta: la pasarela de pago cobra una pequeña comisión por operación, mucho menor que la de una plataforma de reparto.
- El mantenimiento: que siga funcionando, actualizarla y resolver incidencias.
- El reparto, si lo haces tú.
- Darla a conocer. Nadie la va a encontrar sola: hay que llevar a tus clientes hasta ella.
Cómo llevar a tus clientes a tu propio canal
La web de pedidos no sirve de nada si nadie sabe que existe. Lo que mejor funciona:
- Una tarjeta o pegatina con un QR en cada pedido que sale por la plataforma: «La próxima vez, pide aquí».
- El enlace en tu ficha de Google y en la bio de Instagram.
- Un QR en la barra y en las mesas para quien quiera pedir para llevar.
- Algo que solo esté en tu canal: un plato, un menú o un detalle para quien pide directo.
Revisa antes tu contrato con la plataforma, por si dice algo sobre los precios que pones en otros canales.
Cuándo compensa y cuándo no
Compensa cuando tienes bastantes pedidos al mes, una parte importante son clientes que repiten y puedes ofrecer recogida o tienes forma de repartir.
No compensa, o todavía no, cuando haces pocos pedidos, casi todos son de gente nueva que te descubre en la app o no tienes a nadie que pueda atender el canal propio en hora punta.
Lo habitual es combinar las dos cosas: la plataforma para que te descubran y la web propia para los que ya te conocen.
Haz tus números
Abajo tienes una calculadora. Pon cuántos pedidos haces al mes por la plataforma, tu ticket medio y tu comisión, y verás cuánto pagas al año en comisiones. No todo ese dinero se recupera con una web propia, pero te da una idea de lo que está en juego.
Si ya cobras desde el móvil, recuerda que el ticket tiene que salir de un sistema adaptado a VERI*FACTU. Y si quieres ver un ejemplo, la herramienta que estamos probando con La Familia Gastro-Bar tiene pedidos para recoger: el cliente elige la hora, paga y sigue el estado de su pedido desde el móvil.